Los coqueteos malos

me di cuenta que, aunque me gustaba mucho Pablo, todo esto no lo hice por mí...

Ya terminando el año de 2012 entré a 6to grado de primaria a un nuevo colegio. Apenas llegué me encapriché con un niño, llamado Pablo. Él era moreno, ojos castaños, pelo negro. Lo veía de lejos, siempre con una sonrisa, charlando con sus amigos, me parecía muy atractivo. Un día la maestra me cambió de puesto detrás de él, y así fue como empezamos a hablar. Pablo era único de veras, podías hablar con el de política, economía, geografía, películas, sexo, amor, estupideces, etc., y no te ibas a cansar, él sabía de todo un poco, él era mi biblioteca andante. Me fascinaba estar con él, y al conmigo, siempre contaba chistes, nos burlábamos juntos de algunas cosas, en general, me sacaba día tras día una sonrisa.

Ya no era un encaprichamiento, me gustaba, y yo a él. Lamentablemente ese año no pasó nada entre él y yo. Cuando entramos a Primer año de bachillerato, en Junio de 2013, después de un largo coqueteo nos hicimos novios.

Era mi primer novio, una experiencia nueva para mí, ese mes fue el mejor de mi vida, me sentía libre, ya no había ninguna barrera que me separara de abrazarlo, acariciarlo, y decirle que le quería y mucho. Fue con el que di mi primer beso, fue con el que descubrí que cuando tienes frío, tan solo con el calor de su mano me bastaba para entrar en calor. Desfavorablemente llegaron vacaciones, y nos separamos durante 3 meses, sin vernos ni hablar.

Al llegar Segundo año de bachillerato, recuero ese primer día, el primer día de una serie de sucesos que destrozaría mi corazón pedazo a pedazo. Lo vi llegar, serio, calculador, más alto que antes, más maduro, y eso me daba miedo.
-Hola- me dijo, a lo que yo le contesté igual.
Hubo un largo silencio incomodo entre los dos. Luego, me dijo sin ningún aviso que lo mejor sería terminar, la llama se había extinguido y las cosas no iban a funcionar, le dijo que podíamos insertarlo, pero el insistió. Finalmente le dije que estaba de acuerdo con él, y quedamos como amigos, o eso creíamos los dos.

Sincera y honestamente me daba de todo mirarlo, me ponía nerviosa. Así fue como transcurrieron 2 semanas, sin ninguna mirada, ni una palabra, nada. Pensé que tal vez, el estaría molesto conmigo, tal vez por no llamarlo o escribirle en nuestras vacaciones, y estaba en el derecho de hacerlo, así que le di una semana más. Para nada, porque luego me sentí molesta, irritaba, me preguntaba ¿Por qué debe estar molesto conmigo y yo no con él? Tenía tanto derecho también para estar enfadada, él era un mentiroso, me dijo que quedaríamos como amigos y no era así, éramos unos desconocidos.

Un amigo llamado Manuel, habló con los dos, y fue así que entendí que Pablo y yo pensábamos igual, él pensaba que yo estaba molesta con él, así que no me hablaba, y después pensó que por qué yo era la única que debía estar molesta, que el tenia tanto derecho como yo. Nos reconciliamos y empezamos a compartir nuestro mismo círculo de amigos.

Mi mejor amiga para ese momento era Alexandra, a quien le contaba de todo y ella sabía que todavía me babeaba por Pablo. Ella y el hablaban, pero para mí era porque hasta que entre diciembre y marzo empezaron a unirse cada vez más. Se reían de manera distinta, se miraban de manera diferente, se tomaban de la mano, se tacaban las piernas, decidí ponerle un parado, hablé con ella:
-Hey Alexa- le dije con tono amistoso y una sonrisa, falsa, pero sonrisa al fin- quería preguntarte algo
-Claro Nicole, dime, ¿Por qué tanto misterio?- me pregunto
– Es que… he visto un cambio de actitud en ti, y en… Pablo, así que quería saber si el… ya sabes, te gustaba o te atraía- dije tímidamente
-¿Qué? Pablo es horrible, nunca me fijaría en él, no es mi tipo
-Oh…
Me sentía aliviada, a ella no le gustaba el, pero ¿Por qué lo trataba así? decidí preguntarle a Pablo, y me lo confesó todo, a él sí le gustaba Alexandra.

Que a tu ex novio, quien todavía hace que se aceleró tu corazón, le guste tu mejor amiga, eso duele, y mucho. Pero traté que no se notara mi dolor, mi frustración, y mis celos. Sonreí, y le dije que bueno, que iba a tratar de ayudarlo a lo que él me agradeció.

Este momento en mi vida fue muy desagradable, porque, aunque a Alexa no le gustaba Pablo, seguía coqueteando con él, y esto me dolía, no solo por mí, era por Pablo, quien se ilusionaba cada vez más. Exploté, le dije a Alexa que si no le gustaba el, le bajara su coquetería, ¿Acaso no se daba cuenta?, le estaba haciendo daño a Pablo. Ella dijo que no me metiera, que ella y Pablo eran amigos y no importaba que a mí me doliera, nunca cambiaria si amistad con Pablo.

Eso me dolió mucho, porque pensaba que ella si era mi amiga. Alexa tenía la fama de cambiar a sus amigos hombres, por una simple razón: los enamoraba, hablaba con ellos, y cuando ellos se ponías fastidiosos, los cambiaba por otro. Digamos que buscaba un amigo varón, pero créeme, nunca lo tendrás si mandas las señales equivocadas.

Esto se lo tenía que mostrar a Pablo, hacerle ver que era un cambio más, otro más del montón, así que lo hizo, pensando que él me apreciaría como su amiga. Joajana, que tonta fui, me dijo que estaba celosa, que me metiera en la cabeza que él y yo nunca seriamos más que amigos, que lo tenía que olvidar, que él y Alexandra si tenían química.

Traición, eso es lo que sentí, traición por doquier. Al final, si se cumplió lo que yo dije, Alexa lo cambio por otro “amigo”, se besó con un chico quien Pablo odiaba, y este último, me escribió un párrafo por Skopie, pidiéndome disculpa, diciendo que era una persona única. Al día siguiente lloró, por su corazón roto, por su equivocación hacia mí, por lo estúpido que fue.

Chicas, me di cuenta que, aunque me gustaba mucho Pablo, todo esto no lo hice por mí, él era mi mejor amigo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *