Gracias por enseñarme a amar

iempre vas a estar en mi corazón, y quiero darte las gracias, por amarme de la forma en que lo hiciste...

Siempre creí que el amor puede lograr lo que sea; hacer lo imposible posible, limpiar lo que estaba sucio, unir lo que se ha roto… Pero a veces llega el momento en que te das cuenta que por mucho que desees que algo pase con todas tus fuerzas, simplemente no va a pasar.

El día en que todo comenzó ni siquiera note que él estaba ahí; era mi primer año de universidad y simplemente yo estaba emocionada por conocer y descubrir todo lo que pudiera. Había demasiadas caras desconocidas como para fijarme en alguna, sin embargo él estuvo ahí.

Los días pasaron, las semanas… Y un día apareció a pocas mesas de mí; recuerdo como lo deteste en ese momento, pensaba en porque entraba a mi clase si no tenía por qué estar ahí… Mi cara lo dijo, y él lo entendió.

Pasaron los días y una noche me quede junto a una compañera trabajando hasta tarde en la u; recuerdo cuando entro a la sala… Tenía el pelo corto, unos enormes ojos azules, pelo claro y una enorme sonrisa en su cara. Ese día fue la primera vez que hable con él; aunque muy poco, conversó mucho con mi compañera, quería ayudar en el trabajo que estábamos haciendo… Pensé que le gustaba y lo deje pasar. Siempre dijo que esa noche me vio desde afuera, entro a dejar algo solo para hablarme, era su momento y él lo sabía.

La siguiente vez que lo vi yo iba saliendo de la universidad, lo vi desde lejos… Con ese caminar engreído, la cabeza en alto escuchando música con sus audífonos; él no le temía a nadie, a él no le importaba nadie… Recuerdo que lo vi y sonreí, fui caminando hacia él y como note que no me había visto me detuve frente a él y con una enorme sonrisa lo salude. Ese fue el primer hola de muchos más.

Los días pasaban y él seguía ahí, justo en el lugar indicado, justo donde yo debía estar.

Un día en el auditorio nos sentamos muy lejos, separados por un pasillo; pero en diagonal al otro. Nunca quise reconocer que había escogido ese lugar por él, ni que me senté en el segundo asiento para dejar el de la esquina libre… Nunca voy a reconocer que fingía dormir porque sabía que me estaba mirando, no quería que me viera la nuca, sino a mí. Desperté después de un rato, saque un chicle de mi mochila; comencé a masticarlo y de repente gire a verlo… – que estas comiendo?- me pregunto; – chicle – le dije… A lo que respondió – dame? – y señale el asiento desocupado.

Desde ese día nunca más se apartó de mí. Me enseñó a dibujar árboles y prometió enseñarme a dibujar de todo lo que yo quisiera… Pero la verdad es que el me enseño mucho más que eso.

La noche en que lo bese por primera vez esta en mi memoria como si hubiese pasado ayer, quien iba a pensar que ya son más de 5 años desde ese día.

Estábamos en una fiesta, todos estaban emparejados y creían que era mi pololo; nosotros seguíamos el juego y nos reíamos. Nadie sabía que habíamos hecho un trato, no podíamos besarnos, no aun. Ahora que lo pienso esta historia siempre ha tenido el drama presente, por eso no es tan complicado de sobre llevar.

Como sea, comenzamos a bailar; la música era de ritmo rápido, pero nosotros bailábamos lento, mirándonos y disfrutando el momento. De pronto me tomo por la cintura, me miro a los ojos y me beso. Ni siquiera pude resistirme, creo que aunque hubiese querido no hubiese podido; – era inevitable- me dijo. Y esa frase me ha seguido todos estos años.

La verdad intentar describir esta historia para alguien que no la conoce es muy complicado; incluso para quienes la conoces es incomprensible… Pero lo esencial es invisible a los ojos; y esta historia vivirá para siempre dentro de mi corazón y la de él.
Pensé que me llenaría de tristeza escribiendo algo así, pero me siento inmensamente feliz de recordar, de no dejar que el rencor me deje olvidar, de permitirme recordarlo a él y recordarme a mí misma.

Espero que algún día pueda ser tan feliz como lo fui. Pero sé que las mejores cosas tardan tiempo, sino como explicar que pase 18 años esperando al indicado para que fuera mi primer te amo.

Así que a esa persona que está a la distancia, creciendo y disfrutando la vida; te digo lo que ya te he dicho, siempre vas a estar en mi corazón, y quiero darte las gracias, por amarme de la forma en que lo hiciste, por enseñarme a amarte y hacerme inmensamente feliz.

De no ser por ti, jamás sabría lo que es el amor.
Así que gracias.

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