Magia de amor en un consultorio

El amor entre los dos cada día crece más.

Hace dos años papá insistía que fuera al médico ya que había tenido bastantes problemás de salud. Un domingo en la mañana decido ir ya que veía que a mi padre le fue muy bien con el médico que lo trataba por lo tanto tomé el numero del doctor y lo llamé para solicitar una cita para ese día, él con tono fuerte y algo malgeniado me dijo: “Claro vienes después de las 12 del mediodía y me esperas un poco ya que tengo bastantes pacientes”.

La verdad estaba bastante desanimada para ir y me coloqué lo primero que encontré… Llegué al consultorio a la hora indicada, debí esperarlo más de una hora, estaba bastante cansada y no quería esperar más, me tomé el atrevimiento cuando salió un paciente entré al consultorio le dije que llevaba bastante tiempo esperando a que me atendiera, desde ese momento hubo una magia impresionante entre nuestras miradas, él estaba bastante sorprendido y yo muy impactada con esos ojos verdes que no pude decir nada más, dijo “atiendo a dos personas más y luego te llamo”. Me retiré inmediatamente, volví a sentarme, sin embargo, no dejeé un segundo de pensar por qué esa reacción entre los dos de tan solo con una mirada nos gustamos bastante, así lo sentí, estaba muy ansiosa…

Cuando escuché mi nombre casi no podía ni caminar de los nervios que tenía, él estaba esperándome en la puerta, mis mejillas estaban sonrojadas, mi corazón palpitaba a mil, mis manos sudaban, llegué a la puerta, me tendió la mano y sonrió, me dijo su nombre, yo sentí que no podía ni hablar, titubeando le dije el mío, y me llevó de la mano hasta la silla.

Con mirada picara y una leve sonrisa me preguntó el motivo de la visita y también sobre la salud de mi padre, el motivo de mi visita era un fuerte dolor de espalda, cuello y brazos a lo cual él revisó muy delicadamente, no dejaba de mirarme y yo a él, me tomó por la espalda, me abrazó fuerte sin decir una palabra, realizo un masaje muy relajante en el cuello, yo lo sentía respirar muy cerca a mi oído pero eso me gustaba bastante, cerré los ojos, me relajé mucho al sentir sus delicadas manos sobre mi espalda, él me acariciaba muy suavemente.

Cuando terminó de revisarme se paró frente a mí, me tomó la cara muy suavemente y me preguntó “¿nos  conocemos de algún lado?” Yo estaba anonadada, no podía mencionar palabra, le dije “no creo es la primera vez que nos vemos”, él sonríe y dice creo que te conozco de toda la vida, me acaricia la cara y yo no me opongo a nada, es más, creo que me gusta que lo haga, vuelve y me abraza y yo le correspondo con un abrazo muy fuerte, rozamos los labios de una manera muy natural y romántica, él me dice simplemente desde que te vi entrar sentí que eres la persona a quien esperé siempre… Me tomó de la mano y dijo: “dime que nos volveremos a ver pronto”. Le di mi número de teléfono, me miró, me tomó la cara con sus delicadas manos me dio un gran beso y dijo ya todo quedó pago…

Cuando salí del consultorio todo parecía inventado de un cuento de princesas, aun no lo creía, todo fue tan hermoso y él comenzó a enviarme mensajes de texto que decían: “me encantas, siento que ya te quiero, ya quiero verte nuevamente”, y frases que me llegaban al corazón.

Desde ese día no dejamos de hablar ni un momento, estamos juntos y así queremos estar por siempre, nos enamoramos tan solo con una mirada, la química es muy fuerte y el amor entre los dos cada día crece más.

1 Comentario

  • Una de dos o tu relato es una preciosa historia de amor a primera vista o es la deseada fantasía que tanto mujeres como chicas hemos querido que nos pasara. Sea lo que sea Felicidades ♡♥

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